lunes, 13 de junio de 2011

El movimiento apostolico y profetico


El mover apostólico y profético moderno, ha surgido de la confusión de la interpretación de Efesios 4:11 que dice: “Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros”  La pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿en verdad existen en el día de hoy apóstoles y profetas?, como podremos ver son estos dos ministerios sobre los que surgen rechazos y muchas dudas, pero también es importante notar que no son cuestionados los ministerios de evangelista, pastor, y maestro.

Sin embargo dándole una mirada al mundo evangélico de hoy vemos que se han levantado grupos y personas que se hacen llamar apóstoles y profetas, pero además de esto; ellos reclaman de una u otra manera, por sus enseñanzas y comentarios ser las “cabezas o autoridades apostólicas” de la iglesia. Esto los lleva a hablar de una especie de cobertura espiritual especial en cada determinada ciudad o región donde se presentan, las iglesias que les creen se proclaman unidas bajo la “autoridad apostólica” y lo que les ha ocurrido a estas iglesias es que han diluido la historia y las bases del cristianismo, en otras palabras este movimiento esta diluyendo las identidades históricas del cristianismo en algunas iglesias endémicas que son llevadas por cualquier viento de doctrina, pero no son las ovejas las que son culpables directas, sino sus pastores que no han sabido discernir los pasos del enemigo en esas enseñanzas y eso ha ocasionado que naufraguen en cuanto a la fe.

Este naufragio se debe principalmente a que cuando se ignora la historia del cristianismo, mostrado primeramente en la Escritura y luego continuado por los padres de la iglesia; uno se divorcia de la continuidad del obrar de Dios, por ejemplo en una de las cadenas “cristianas” de televisión uno de los defensores de este movimiento expreso lo siguiente:
“Creo que el gobierno de la iglesia finalmente ha llegado al lugar que las escrituras afirman en Efesios 2 donde habla del fundamento de la iglesia que son los apóstoles y profetas, previo a la década de los 80s y 90s estos fueron prácticamente ignorados pero ahora por haberlo reconocido es la mayor razón por la cual estamos entrando en un nuevo nivel de oración, de guerra espiritual, de sanidad, milagros y liberación. Esta es una nueva era, yo no se si es coincidencial a medida que entramos en un nuevo milenio”

Esa afirmación esta cargada de engaño y de una intención muy maléfica ya que implica que la iglesia estuvo estancada hasta los años 80s y 90s, como si estuviese esperando el re-descubrimiento y re-lanzamiento del ministerio apostólico y profético. Pero la historia de los últimos 20 siglos que tiene la iglesia de existencia nos ha mostrado que Dios en su soberanía y su plan eterno siempre ha obrado y seguirá obrando su voluntad y nada se le ha sido indiferente, al fin y al acabo la obra de Dios no depende de los hombres. No hay duda que durante todos esos siglos hubo periodos de oscuridad pero también tiempos de gran luz, tiempos de evangelización, conversión y avivamientos genuinos en muchos lugares. Recordemos que fue el mismo Señor Jesús quien dijo “Estableceré mi Iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”

Esa sola afirmación es tan clara y contundente, ya que fue Dios mismo en la persona de Jesús que dijo: Edificare mi Iglesia, es Dios mismo quien edifica la Iglesia, entonces no puede ser que mas de 20 siglos han pasado y que el no hubiera cumplido Su Palabra o que su Iglesia no recibiera edificación de parte de Dios.

Entonces podemos ver que cuando estos apóstoles modernos afirman que la Iglesia finalmente ha llegado al lugar que las escrituras afirman en Efesios 2, dan a entender consciente o inconscientemente que la iglesia ha estado sin fundamento en estos dos mil años  años de existencia o que el plan de Dios para con su iglesia  no se ha podido llevar a cabo; de ser así, entonces el evangelio seria el fracaso mas grande que jamás haya existido en dos mil años.  La verdad es que el movimiento apostólico moderno ha torcido y mal interpretado Efesios Cap 2:19-20 donde literalmente se dice: “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo  Jesucristo mismo”

Notemos  que estos versículos nos hablan de nuestra posición en Cristo como creyentes y cuando se habla del fundamento de apóstoles y profetas no se esta hablando de una especie de autoridad jerárquica eclesiástica, sino mas bien se esta hablando del crecimiento o madurez que el creyente logra cuando es instruido (edificado) en la doctrina de los apóstoles y profetas es decir en la doctrina de aquellos hombres, los profetas del Antiguo Testamento y los apóstoles del Señor Jesús en el Nuevo Testamento los cuales recibieron la inspiración divina, para redactar las Escrituras la cual actualmente es la revelación de Dios para su Iglesia.

Esa inspiración es de la que Jesús habló en Juan 15 cuando dijo: “Tengo muchas cosas que decirles pero todavía no la pueden llevar pero cuando venga el consolador el Espíritu de Verdad, el tomara de lo mío y os lo hará  saber,”  por eso Judas cuando nos llama a “contender por la Fe dada una vez a los santos” notemos que expresa claramente “una vez” es el  fundamento dado, y cuando dice contender por la fe se refiere al conjunto de doctrinas que fue dada una sola vez, no muchas veces sino una sola vez. Esa fe o doctrina, es el fundamento de los apóstoles y profetas de los cuales nos habla Efesios 2:20

Como podemos apreciar la expresión fundamento de apóstoles y profetas no se refiere al orden jerárquico ministerial que pueda existir dentro de la iglesia sino al fundamento doctrinal que fue traído por revelación directa a los profetas de oficio del Antiguo Testamento y a los apóstoles que recibieron la inspiración del Espíritu Santo para traernos la Biblia como la conocemos ahora, que es la Palabra de Dios.
Esto quiere decir que todo lo que Dios entendía que la iglesia necesitaba para vivir por fe aguardando el glorioso regreso del Señor Jesús ya esta revelado en la Biblia y debe ser interpretada y aplicada en un todo, no por interpretaciones particulares o dogmáticas de ciertos lideres religiosos, que utilizan textos bíblicos fuera de sus contextos o lo que es peor que ignoran que la Biblia es un todo y que está por encima de los preceptos o ideas de los hombres.

Como un ejemplo de lo que decimos leamos una de las enseñanzas de estos engañadores:
“Ellos (apóstoles y profetas) frecuentemente son los primeros en predicar ciertas revelaciones que Dios esta entregando a la Iglesia (Libro Movimiento Apostólico, pagina 45) “Un Apóstol puede venir y establecer una nueva revelación” (Pág. 46)

Como podemos ver lo que aquí se esta señalando es que los nuevos “apóstoles y profetas” tiene tal autoridad sabe Dios a saber de quien que pueden establecer principios doctrinales bajo supuestas revelaciones, estas enseñanzas son la puerta a la entrada de doctrinas de demonios porque se deja muy abierta la posibilidad de contradecir incluso lo establecido por la palabra de Dios, que es La Biblia. Como dice la Biblia esta es una estratagema de hombres corruptos, réprobos en cuanto a la fe.

Las afirmaciones que hacen estos nuevos apóstoles y profetas, tienen la intención sutil de otorgarse autoridad conferida de parte de Dios para establecer nuevas revelaciones y con ello doctrinas que a ellos les interesa promover para lograr adeptos y seguidores, los cuales al quedar cautivos son una fuente de ingresos muy sustancial, con ese accionar echan por la borda principios de interpretación que están bien establecidos en la Palabra de Dios. Por eso la siguiente pregunta es muy valida: ¿Actualmente aun teniendo la Biblia, como la revelación total de Dios para la vida de fe de sus hijos; se puede hoy establecer una nueva revelación?

Para poder tener un entendimiento cabal de lo que la Biblia enseña podemos ver que la revelación siempre es una iniciativa de Dios, en el AT por ejemplo Dios le dijo a Moisés: “Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos” (Éx. 6:3). Nabucodonosor dijo a Daniel: “Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio” (Dn. 2:47). En ese sentido la actividad profética es el resultado de una revelación directa de Dios a un ser humano. Se dice de Samuel, cuando era joven, “que no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada” (1 S. 3:7). Y después de su primera experiencia personal con Dios, se señala: “Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó [reveló] a Samuel en Silo por la palabra de Jehová” (1 S. 3:21).

En el NT el sustantivo griego apokalupsis y el verbo apokaluptö se traducen como revelación y revelar, respectivamente. Se ratifica que el conocimiento de Dios sólo es posible si él mismo inicia el proceso (“… y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” [Mt. 11:27]). Cuando Pedro dijo al Señor: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”, el Señor le respondió: “… no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mt. 16:17).

Es por eso que decir o afirmar que uno ha recibido una revelación de Dios es muy serio, no es en vano el énfasis que la Biblia muestra en este hecho: Que es Dios quien se revela a sí mismo. La razón humana no puede por su propio esfuerzo llegar a conocer a Dios. Necesitamos recordar que toda revelación de parte de Dios tiene su origen en Dios mismo.

El “instrumento” que Dios usa para su revelación es el Espíritu Santo. Porque así como lo que sabemos de nosotros mismos nos lo dice nuestro propio espíritu, lo que se quiera saber de Dios tiene que ser revelado por el Espíritu de Dios, por eso la Biblia dice: “¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” [1 Co. 2:11]). Por eso el Señor Jesús dijo a sus discípulos: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas” (Jn. 14:26). Como podemos ver pretender que se ha recibido una revelación de parte de Dios es un tema muy delicado ya que Dios mismo ha dicho lo siguiente:
(Heb 1:1)  Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas,
(Heb 1:2)  en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo.
Cuando los hombres dicen que han recibido una revelación contradicen estas escrituras y lo que están haciendo es tomar el nombre de Dios en vano. Recordemos que toda la revelación tocante a la vida y experiencia cristianas ya están plasmadas en las Sagradas Escrituras, no hay nada que poner y no hay nada que quitar.

Con respecto al tema de la inspiración, Los profetas tenían la seguridad de que Dios hablaba por medio de ellos, y que sus mensajes eran la «Palabra de Dios». Frases como «Habló Dios a Moisés…» se hallan constantemente a través de los libros del Éxodo al Deuteronomio. «Y fue a mí palabra de Jehová…», dice Ezequiel para introducir los oráculos del Señor; también hallamos frases análogas en Jeremías: «Palabra de Dios que fue a Jeremías profeta…» (Ez. 12:1, Jer. 46:1). David también describe la manera en que la Palabra del Señor vino a el, en 2 Samuel 23:2 y 3.

Podemos apreciar también como Los apóstoles, escogidos por el Señor para proclamar con toda autoridad la doctrina cristiana, también apelaban constantemente a las profecías y demás escritos del Antiguo Testamento, y enseñaban que los autores eran inspirados por Dios (1 P. 1:10–12; 2 P. 1:19–21). Así que la inspiración y la divina autoridad del Antiguo Testamento forman parte de la «Fe que ha sido una vez dada a los santos» (Jud. 3).

Los mensajes inspirados orales de los profetas se pusieron por escrito por mandato y providencia de Dios, así que los documentos también son inspirados, y son éstos que el Señor y los apóstoles tenían delante al hacer las declaraciones que encontramos registradas en el Nuevo Testamento. Hay una clara descripción de la manera en que los mensajes fueron escritos en Jeremías 36:1–2 y 32.
Con respecto a la inspiración del Nuevo Testamento este afirma que la fuente de toda autoridad y de toda verdad se halla en el VERBO ENCARNADO. Él comisionó a los apóstoles y les hizo depositarios de la verdad en cuanto a Su Persona, obra y enseñanza, de modo que su autoridad apostólica se deriva de la del Señor mismo.

Jesús les indicó que la revelación tenía que completarse y les prometió el Espíritu para guiarlos a toda verdad. Así que, anticipadamente, garantizó la inspiración del Nuevo Testamento. Los apóstoles sabían que Dios hablaba por medio de ellos, y esperaban que los creyentes obedeciesen Sus mandatos (1 Co. 2:13; 1 P. 1:12; 2 Ts. 3:14; Jn. 14:26, 16:12 y 13, etc.). En ese sentido la inspiración no es mecánica, como quien escribe a máquina, sino vital, como el de un director de una orquesta que produce los efectos que quiere de la totalidad de ella, respetando siempre las dotes especiales de cada músico. Así, en las Escrituras, la personalidad del autor humano no se aniquila, y el Espíritu aprovecha el carácter y los conocimientos de cada uno, como también las circunstancias en las que los escritos se produjeron, eso es muy importante recordar para no torcer las escrituras.

Para ver como estos apóstoles y profetas modernos ignoran estas grandes verdades leamos el articulo “Los Nuevos Apóstoles y Profetas que lideraran la Iglesia publicado por  Let Us Reason Ministries” en la cual se dice algo que es espeluznante, este articulo afirma que  algunos lideres de este movimiento han dicho:
la iglesia del siglo 21 será irreconocible en comparación con la iglesia del día de hoy, Los apóstoles y profetas de los últimos días que están vivos en el día de hoy tomaran la iglesia a través de la transición de la dispensación de la gracia a la dispensación del reino, de la dispensación de la iglesia mortal a la iglesia inmortal. (Transcripcion de Bill Hamon Titulado Batalla de las novias, Nov. 1997)

Todo este tipo de afirmaciones y aseveraciones no son mas que la demostración de la ignorancia doctrinal que poseen estos supuestos apóstoles y profetas ya que tienen la osadía de enseñar que el plan de Dios ha cambiado y lo peor de todo es que al ignorar la Palabra de Dios – La Biblia; están poniendo sus
doctrinas por encima de la autoridad infalible de Dios la cual ya ha sido revelada en la Biblia.

Analicemos un poco más porque no es posible el surgimiento de apóstoles con la autoridad y revelación que si tuvieron los apóstoles del Señor Jesús ya que después de la muerte de Juan el apóstol cerca del año 100 después de Cristo, Cristo mismo no estableció nuevos apóstoles.

En el Libro de los Hechos capitulo 1 versículo 21 leemos lo siguiente:
“Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado junto con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección”

En este pasaje se establece el criterio y los requerimientos para el apostolado, los cuales eran haber sido testigo ocular del ministerio de Jesús desde que fue bautizado en el río Jordan hasta su traslado al cielo, además de eso debía ser testigo ocular de de su muerte y de su resurrección, una aplicación clara de la exigencia y del cumplimiento de estos requisitos la podemos ver en la vida del apóstol Pablo que siempre defendió su apostolado dando testimonio de haber visto a Jesús personalmente y no solamente esto sino de haber aprendido el evangelio por instrucción (revelación) directa de parte del Señor Jesús:
1Cor 9:1 “¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No soy vosotros mi obra en el Señor?

Galatas 1:11 “Mas os hago saber hermanos, que el evangelio anunciado por mi no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo”

En la actualidad nadie puede decir que lo que aprendió del evangelio se lo predicó o enseñó directamente el Señor Jesús. Sin embargo los apóstoles del Señor, tuvieron un aprendizaje directo, aquellos que se sentaron a los pies de Jesús por 3 años y luego Pablo quien no pudo aprender en el ministerio terrenal del Señor, no obstante, el tuvo instrucción directa del evangelio al igual que los demás.

Pero para no dejar nada a la duda una pregunta muy valida es la siguiente: ¿Por qué a Jacobo el hermano del Señor se le llama apóstol en Gálatas 1:19 y también a Bernabé entre otros?

Aquí necesitamos hacer una distinción muy importante entre los apóstoles del Señor Jesús y los otros apóstoles, ya que en sentido general un apóstol (gr. apostolos) es alguien enviado como representante con autoridad y responsable ante el que lo envía. En ese sentido los 12 apóstoles del N.T. fueron escogidos y enviados por Cristo para una misión específica y con su autoridad (Mt 10:1–14; 16:19; 28:18–20; Jn 15:16; 20:21–23; Hch 1:8; 9:1–22; 10:41–42). La misión de ellos consistía principalmente en evangelizar, discipular a los convertidos, entrenar líderes y establecer y administrar iglesias locales (cp. Hch 2:14–28:31). Y en el caso de los otros apóstoles la palabra para apóstol es usada en un sentido general como “mensajero” (2 Co 8:23; Flp 2:25).

No hay duda entonces que la capacidad para establecer doctrina, solamente fue dada una sola vez a aquellos quienes recibieron la revelación y la inspiración del Espíritu Santo para comunicar la verdad infalible de Dios, es decir las Escrituras. Esta comisión de establecer el fundamento doctrinal fue limitada solamente a los apóstoles que Jesús escogió directamente o que eran escogidos bajo los estrictos requisitos que ya comentamos.

En el nuevo diccionario de Teología de Fegurson leemos lo siguiente:
“Ya que los apóstoles (excepto en el sentido de los delegados de las iglesias) fueron testigos de la resurrección y formularon el fundamento de la iglesia, resulta que su puesto era un fenómeno de la primera generación y que no podía repetirse; no tuvieron sucesores, y en principio no puede haberlos. No obstante, la iglesia puede y tiene que ser apostólica todavía, en el sentido que tiene que vivir de acuerdo con su enseñanza contenida en las Escrituras del Nuevo Testamento, y tiene que seguir su ejemplo de sufrir con su Señor. ….John Wesley declaro: “Algunos grupos episcopales tienen dirigentes que se nombran apóstoles a si mismos, pero también ellos no dejan de reconocer que el apostolado se asocia con ser testigos originales de la resurrección” (Fegurson, Wright, Packer. Nuevo Diccionario De Teología, CBP, Págs. 86 y 87)

Es contundente entonces tanto por el testimonio y enseñanza de la Biblia como de una gran cantidad de autores cristianos que prácticamente en todos los periodos de la iglesia se ha considerado el tema y se concluye que los apóstoles originales son insustituibles, que una vez que se cumplió su ministerio, este se ha perpetuado en la iglesia, y la iglesia actualmente continua bajo la autoridad de los apóstoles y profetas originales.

Con respecto a los profetas del Antiguo Testamento muchas profecías se han cumplido y en el día de hoy son históricas, otras están en cumplimiento o se cumplirán en un futuro inmediato por lo tanto los profetas originales aun están vigentes, de igual manera ocurre con los apóstoles, hombres inspirados para establecer en Cristo el fundamento de la iglesia, sus escritos inspirados no caducan porque es la Palabra de Dios por ende aun están vigentes y son irremplazables.

Cuando el Nuevo Testamento usa el término profeta, no lo usa de la misma manera que se usó en el Antiguo Testamento, y lo sabemos por varias razones:

Lucas  16:16 establece que la Ley y los profetas fueron hasta Juan el Bautista, el fue la última figura similar al profeta del Antiguo Testamento y fue más bien una figura transitoria.

Luego podemos ver claramente que 1 de Corintios 14:29-30 dice: “Y que dos o tres  profetas  hablen,  y  los  demás  juzguen”. Pero si a otro que está sentado le es revelado  algo,  el  primero  calle”.
 La  idea aquí es que no hay duda que un profeta del Nuevo Testamento es posible pero lo que dice debe ser comprobado por otros profetas que estén en la congregación o por las mismas personas de la congregación de ahí que se dice que si dos o tres profetas hablan que los demás juzguen; en otras palabras, se discierna lo revelado, como podemos ver no existe la infalibilidad como la revelación del profeta del Antiguo Testamento, donde no se instruye a juzgar lo que se dijo, sino simplemente a esperar que lo que dice sea cierto o no sea cierto, si era cierto el Señor había hablado por el, pero sino no era cierto debía morir, eso nos muestras que lo que él decía era incuestionable porque era Palabra de Dios. Según 

Deuteronomio 18: 20-22 si un profeta hablaba algo que no se cumpliera, eso lo calificaría de falso profeta: “Pero el profeta que hable con presunción en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta morirá.”Y si dices en tu corazón: “¿Cómo conoceremos la palabra que el SEÑOR no ha hablado?” Cuando un profeta hable en el nombre del SEÑOR, si la cosa no acontece ni se cumple, ésa es la palabra que el SEÑOR no ha hablado; con presunción la ha hablado el profeta; no tendrás temor de él”.

Como esta infalibilidad profética no existía en el Nuevo Testamento, obviamente cuando se traía alguna revelación tenía que ser juzgada por los demás. De ahí una vez más la expresión “que los demás juzguen”
podemos ver claramente entonces que el don de profetizar del que se habla en el Nuevo Testamento no es equivalente al oficio infalible del profeta del Antiguo Testamento.

Hoy en día muchos se la pasan profetizando cosas que nunca se cumplen, pero nadie les llama la atención, ni nadie le da seguimiento a sus profecías. Todo esto no implica que Dios no pueda traer una revelación a través de alguien pero eso no lo constituye en profeta.  Obviamente esta revelación nueva no puede ser doctrinal porque en ese caso tendríamos que actualizar la Biblia continuamente.

En contraste con los verdaderos el movimiento apostólico y profético del día de hoy no es otra cosa que algo bien orquestado para servirse de la iglesia tomando control de ella, como si eso fuera posible y es algo demoníaco porque lleva el asunto a extremos extra-bíblicos.

Veamos Ahora  Efesios 4:11 Este es uno de los versículos que con respecto al tema esta causando controversia “Y el mismo constituyo a unos apóstoles; a otros profetas; a otros, evangelistas; a otros pastores y maestros”.

Este versículo es utilizado por la gente del movimiento  apostólico y profético para afirmar que es bíblico la función de los 5 ministerios en la iglesia de hoy, no obstante una lectura cuidadosa de dichos pasajes escritúrales nos mostraran cuan erradas son las afirmaciones que se hacen de los mismos cuando se les trata de forzar en su interpretación contextual, veamos por ejemplo que comenta Mattew Henry:
“El Apóstol nos dice lo que Cristo dio en su ascensión: El dio a algunos ser apóstoles, de hecho ya había establecido a algunos antes de su ascensión, Mateo 10:1-5, pero uno fue añadido, Hechos 1:26. Y todos ellos fueron solemnemente instalados y públicamente confirmados en su oficio, por la manifestación visible del Espíritu Santo de una manera extraordinaria sobre ellos. Note, que el gran don que Cristo dio a la iglesia a su ascensión fue el ministerio de paz y reconciliación.

El don del ministerio es el fruto de la ascensión de Cristo y los ministros tienen sus diferentes dones que fue dado a ellos por el Señor Jesús. Los oficiales que Cristo dio a su iglesia eran de dos portes —Unos extraordinarios, avanzados a un oficio mayor en la iglesia: como fueron los apóstoles, profetas y evangelistas. Los apóstoles eran los jefes.  Estos fueron inmediatamente llamados por Cristo, envestidos de extraordinarios dones y el poder para obrar milagros y con la infalibilidad en la entrega de su verdad; y, ellos fueron testigos de sus milagros y doctrina, El los envío a ellos a expandir el evangelio y a plantar y crecer iglesias. Los profetas parece que son aquellos escritores del Antiguo Testamento, quienes identificaron las cosas que habrían de venir.

Los evangelistas eran personas ordenadas (2Tim 1:6) quienes los apóstoles tomaron como compañeros en sus viajes (Galatas 2:1) y eran enviados a permanecer y a establecer iglesias como las que los apóstoles habían plantado (Hechos 19:22) estos no estaban fijos en ningún lugar en particular y generalmente continuaban hasta que eran reasignados, 2 Tim 4:9. —Luego en segundo lugar vienen los ministros ordinarios empleados en una esfera mas limitada; como los pastores y maestros. Algunos toman estos dos nombres y lo asignan a un solo oficio, ambos son ordinarios y atañen al ministerio de la iglesia; los pastores son fijos y cabeza particular en las iglesias, designados para guiar, instruir y alimentar en la manera en que han sido designados por Cristo. Estos frecuentemente son llamados obispos y ancianos. Los maestros son aquellos que su trabajo es predicar el evangelio e instruir a la gente por la vía de la exhortación”
Esta explicación es contundente, sin embargo leamos cuidadosamente una vez más el versículo y su contexto:
(Ef 4:11)  Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros,
(Ef 4:12)  a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo;
(Ef 4:13)  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
(Ef 4:14)  para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error;
(Ef 4:15)  sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo,
(Ef 4:16)  de quien todo el cuerpo (estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen), conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.

El versículo 11 dice claramente que las designaciones de apóstoles, profetas, evangelistas, maestros y pastores; primeramente son designaciones directas del Señor, son específicas y únicas, quiero decir que no existe promoción ministerial, es decir que un pastor pueda ser promovido a apóstol o que un profeta pueda ser promovido a un evangelista, etc. para ejemplo basta con los mencionados, esto en virtud que la iglesia del Señor no es democrática o cualquiera otras cosa, sino que es Teocrática, es gobernada y dirigida por Dios, no existen puestos de jefatura o cacicazgos, todos sus servidores son siervos y la única cabeza es Cristo.

En ese sentido muchos de los falsamente autodenominados apóstoles y profetas, eran pastores en sus inicios, pero con la llegada de esta nueva corriente doctrinal fueron promovidos sabe Dios a saber por quien a apóstoles o profetas, con lo cual demuestran que no fue el Señor Jesús quien los designo inicialmente como pastores sino que influenciados por este falso movimiento apostólico y profético se han dejado seducir por hombres de entendimiento corrupto y han demostrado con ese cambio de “posición” que nunca fueron llamados por Cristo.

Por otro lado las funciones de estas designaciones son claras y entre ellas están las de capacitar a los creyentes para la obra del ministerio, el objetivo es la edificación del cuerpo de Cristo, no traer nuevas revelaciones o nuevas doctrinas sino edificar el cuerpo de Cristo sobre el fundamento establecido, nadie edifica si no se ha puesto primero el fundamento, entender esta verdad meridiana es de vital importancia porque de lo contrario corremos con el riesgo de hacer precisamente lo que hacen estos apóstoles y profetas modernos que piensan que son los llamados a establecer el fundamento o las bases del movimiento cristiano, cuando ya hace mas de 2000 años Dios mismo estableció cual es la base, es decir el fundamento donde los edificadores deben edificar.

El versículo que sella como una piedra de corona la verdad mostrada en la Biblia de que el fundamento ya esta puesto es el siguiente:
(Efesios 2:20)  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular.

No hay un solo versículo en toda la Biblia que hable de establecer nuevas doctrinas o de traer nuevas revelaciones sobre las cuales edificar la Iglesia y la razón mas contundente de que sea así es que el fundamento ya fue puesto, por eso los versículos que continúan dicen lo siguiente:
(Efesios 2:21) En quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor,
(Efesios  2:22)  En quien también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
En cuanto al evangelista, pastor y maestro de los que habla Efesios 4:11-15, podemos ver por las instrucciones que el apóstol Pablo le da a Timoteo y a Tito, sobre los requisitos con los que debían contar los servidores de la iglesia, solo se mencionan como ministerios a obispos y ancianos, lo cual nos muestra que esos ministerios (apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro) exactamente como tales fueron ministerios que al trascurrir los años de la historia de la Iglesia fueron asumidos por los ancianos u obispos, lo cual implica que están vigentes en la actualidad pero como funciones. De hecho en 1 de Timoteo cap 3, una de las características de los ancianos es que sean “aptos para enseñar”, ellos enseñarían La Palabra de Dios y en ese sentido algunos también estarían evangelizando (entendemos con  el  don  de  evangelismo)  y otros estarían pastoreando y enseñando a la Iglesia. En realidad el término en el griego para pastor, anciano, obispo es básicamente el mismo vocablo. La palabra evangelista no define tanto una función dentro de la Iglesia, sino más bien alguien que tienen el don del evangelismo. En cuanto a los profetas, a diferencia de lo que pensamos hoy de que el profeta es alguien que predice el futuro, lo cierto es que la función primaria del profeta ha sido la de exponer la voluntad de Dios. Notemos como 1 de Corintios 14:3 nos dice que el que profetiza lo hace para “exhortación,  edificación  y  consolación”. Aquí no aparece la palabra predicción en ningún lugar y en cuanto al apóstol, decimos apóstol solo en el sentido mas exacto que el Nuevo Testamento le da y es la de ser un hombre que es enviado por una iglesia.

Como podemos ver hay una base muy amplia para con firmeza rechazar este movimiento “apostólico y profético moderno” que se ha levantado en los últimos años, es anti-bíblico en el sentido interpretativo, según pudimos ver por los comentarios expuestos respecto a los versículos comentados, en ese sentido Efesios 2:19-20 donde se habla de la iglesia basada en el fundamento de los apóstoles y profetas, esta claro que se esta refiriendo a la línea profética venida directamente del Antiguo Testamento, cuyas profecías son infalibles y están en la Palabra de Dios hasta el día de hoy y cuando se refiere a los apóstoles obviamente se refería a aquellos hombres escogidos para establecer la iglesia de Jesucristo.

A manera de conclusión de los 5 ministerios mencionados en Efesios 4:11, los dos primeros oficios ministeriales de apóstoles y profetas eran oficios extraordinarios, limitados a un tiempo, es decir temporales sobre todo intransferibles; los cuales estaban destinados a terminar cuando la iglesia hubiese sido establecida y la Palabra de Dios ya hubiese sido dada. En ese sentido este primer accionar en el establecimiento de la Iglesia terminó con la muerte cerca del año 100 DC del último Apóstol de Jesucristo el apóstol Juan. Los 3 ministerios restantes, evangelistas, pastores y maestros, eran oficios ordinarios, no limitados al tiempo y transferibles generacionalmente, por lo cual estos son permanentes pero solo como funciones y existen hasta hoy, ejercidos por los ancianos u obispos. Por tanto es un error tratar de implantar en la actualidad el oficio del apóstol y el profeta, a la manera que existieron al comienzo de la iglesia, los cuales son irreemplazables, y aunque estos ya murieron y su oficio termino, no obstante el fundamento establecido por ellos aun esta vigente y no se puede poner otro fundamento sobre el mismo.

Fuente: Cristianismo Histórico.